[Castellano, English] 11 DE JUNIO 2016: DÍA INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON TODXS LXS PRESXS ANARQUISTAS DE LARGA CONDENA

Para el 11 de junio del 2015, destacamos la transición en la lucha y en la vida de lxs presxs que apoyamos. Este año nos estamos enfocando en un tipo diferente de transición: la reestructuración del sistema penitenciario y, por tanto doblar la oposición a la máxima seguridad, al aislamiento, y a las Unidades de Gestión de las Comunicaciones. Las instalaciones de alta seguridad no son nuevas: por ejemplo, las unidades de gestión de comunicaciones aislaron a Daniel McGowan y Andy Stepanian durante años. Pero ahora nos encontramos en una nueva coyuntura: Hay un nuevo enfoque por parte de las autoridades de la reorganización de las cárceles para maximizar la represión contra  lxs presxs combatixs y de larga condena, al mismo tiempo que se reducen los costes. En respuesta se ha producido una ola de resistencia y revuelta en las calles y en las cárceles. A medida que esta ola se propaga orgánicamente nos sentimos impulsados a contribuir en apoyo de nuestrxs amigxs y compañerxs presxs.

En todo el mundo, la represión se intensifica contra lxs anarquistas, sus compañerxs y sus familias. El gobierno de izquierda SYRIZA en Grecia continúa el aislamiento de lxs presxs rebeldes en las cárceles de máxima seguridad de tipo C. El estado español con sus intentos de criminalizar la solidaridad anarquista a través de espectaculares redadas “antiterroristas”, detenciones y juicios.  Lxs anarquistas desde Santiago a Kansas City afrontan décadas de prisión por elegir el camino de la revuelta y por su negativa a someterse ante la presión del estado. Donde quiera que miremos: el estado amordaza con medidas drásticas contra la rebelión.

Pero todo esto no puede quebrar a nuestrxs compañerxs o el espíritu de nuestra lucha. Como Mónica Caballero y Francisco Solar, condenadxs a doce años de prisión, lxs anarquistas responden a su persecución con humo y cristales rotos. A medida que el estado griego dirige su fuerza contra las familias de lxs compañerxs presxs pertenecientes a Conspiración de Células del Fuego y condenan a Nikos Maziotis a cadena perpetua, la compañera fugitiva Pola Roupa intenta secuestrar un helicóptero para liberar a lxs combatientes encarceladxs. Como Osman Evcan y Eric King, quienes luchan contra los intentos del estado para que mueran de hambre por su negativa a comer carne, compañerxs se movilizan para garantizar que sus demandas son respaldadas con acciones solidarias. A medida que el estado chileno continúa arrestando y encarcelando a lxs anarquistas, una minoría intransigente ataca de nuevo en venganza. A medida que el estado de Ohio continúa restringiendo las comunicaciones de Sean Swain, quienes tienen el control encuentran sus nombres y direcciones difundidos en internet. A medida que el Estado construye una redada “antiterrorista” en Bélgica, la lucha multiforme contra la sociedad carcelaria allí sigue, firme y desafiante. A medida que el sistema penitenciario de los Estados Unidos continúa la brutal ejecución de la supremacía blanca y la liquidación social de los indeseables, prisiones desde Alabama a Nebraska se enfrentan a las llamas de la rebelión. Dondequiera que miremos, la revuelta contra la sociedad carcelaria se intensifica y se extiende.

AUMENTO DEL CONTROL DENTRO DE LAS PRISIONES

El movimiento hacia el control absoluto dentro de las prisiones es el movimiento del Estado hacia la “seguridad” completa: prisiones de máxima y super máxima seguridad, celdas seguras, aislamiento, control y unidades de gestión de la comunicación. En España, FIES; en Grecia, tipo C. A pesar de que tienen muchos nombres, cumplen la misma función. Estas instituciones son una exageración de las herramientas y la lógica de las cárceles: un completo aislamiento en celdas pequeñas y sin ventanas, durante 22-23 horas por día; restricción al acceso telefónico; poca, o ninguna, comunicación a través de cartas. Visitas sin contacto significan que unx no puede tocar a otra persona durante meses o años. Guardias, cámaras y censura de la correspondencia mantieniendo una vigilancia constante. Administraciones erráticas y procedimientos de quejas inútiles significan incertidumbre generalizada, castigo indefinido, e imposibilidad de poner recursos. El preso anarquista Sean Swain explica: “Lo que estás experimentando está diseñado para ser doloroso … para causar debilidad, dependencia y temor.” La prisionera griega Angeliki Spyropoulou escribió que “la cárcel siempre ha sido construida sobre… la sumisión de aquellxs que no se ajustan a los estándares predefinidos de la sociedad y la dominación… tiene como objetivo la difusión del miedo.” Esto refleja para quienes están diseñadas estas cárceles.

Las unidades de control en los EE.UU. están pobladas principalmente por musulmanes “extremistas” (en su mayoría hombres jóvenes atrapadxs por el FBI)y por negrxs y marrones etiquetadxs como pandillerxs. También hay presxs políticxs “abiertos” (n.t.: creemos que se refiere a que se reconocen públicamente como presxs políticos) y rebeldes “agitadores”. Lo que tienen en común es que estas son las personas que el estado no quiere que se comuniquen: entre sí o con el exterior. La comunicación subversiva y las relaciones reales serían una amenaza para la seguridad. Mientras que en los EE.UU. estas unidades de control a menudo se justifican por la “fantasmal” amenaza terrorista, en otros casos, las motivaciones son más explícitas. Esto queda claro con las prisiones de tipo C en Grecia, creadas en respuesta a lxs combatientes anarquistas, las guerrillas y otrxs rebeldes.

Mientras que estas instalaciones están destinadas a aislar y controlar a las poblaciones rebeldes, a menudo dan lugar a lo contrario: en lugar de sofocar el fuego de la rebelión, las instalaciones de alta seguridad generan una chispa de fuerte resistencia. En el año 2013, 30.000 prisionerxs de California iniciaron una huelga de hambre indefinida seguida por años de lucha continua, iniciada por algunxs presxs confinadxs en aislamiento en las instalaciones de máxima seguridad de Pelican Bay. Sus demandas se centraron en las condiciones intolerables de la unidad de control, y su lucha contribuyó a reformas menores pero significativas en los procedimientos de California para el régimen de aislamiento. El aislamiento está ahora prohibido en las instalaciones federales de menores. El año pasado prisionerxs griegxs participaron en una huelga de hambre durante 48 días en contra de la creación de las prisiones de tipo C, las leyes contra el terrorismo, y la toma de muestras de ADN forzada, terminando en la renovación de indicaciones del gobierno. Y a principios de este año Fabio Fusco optó por rechazar el intento del Estado de neutralización y luchar contra las condiciones de su detención. Sean Swain ha visto algunas de las partes más profundas y más oscuras de la ODRC, y aún así continúa luchando, riendose en la cara de sus censores. Haciendo caso omiso de los intentos del Estado por silenciarlo y castigarlo, Marius continúa escribiendo y luchando en defensa de la tierra, los animales, y lxs prisionerxs trans. En marzo en la prisión de Holman, conocida instalación de alta seguridad de Alabama, tubo lugar un levantamiento en el que un guardia y el alcaide resultaron heridos, lxs prisionerxs tomaron temporalmente el control de algunos espacios, y un prisionero declaró: “Estamos cansados de esta mierda, sólo hay una forma de tratar con con esto: tirar abajo la prisión”.

…INCREMENTO DEL CONTROL FUERA DE LA PRISIÓN.

A pesar de que los gobiernos de todo el mundo instituyen formas más severas de control dentro de las prisiones, ellxs propagan tópicos simplistas acerca de la reforma penitenciaria, la responsabilidad de la comunidad, y el tamaño inmanejable de la población reclusa. Las reformas de las prisiones han estado en el aire desde hace varios años, debido tanto a la presión de lxs rebeldes y la resultante mala prensa,  así como a un imperativo económico: las cárceles son caras y difíciles de manejar, no aptos para el nuevo, demacrado y flexible régimen gubernamental y productivo. Los conservadores quieren recortar el gasto, y el presidente ha decidido que la cárcel es un asunto de interés humano. Sin embargo, sabemos que la disminución controlada del sistema penitenciario no se parecerá a la liberación con la que algunxs abolicionistas sueñan. Más bien, se avanzará a una racionalización del control – más barato, más prisiones pequeñas dirigidas a lxs incorregibles, inadaptadxs, y a lxs prisionerxs rebeldes, junto con la expansión de la vigilancia e intervención del Estado “inteligente” en el exterior de los muros de la prisión. Alambres de púas y guardias están siendo reemplazados por el seguimiento GPS, estrictos requisitos para la libertad condicional, policía “suaves”, y fuerzas de seguridad comunitaria privatizadas.

Si bien no podemos negar nuestro tenue alivio cuando las condiciones diarias mejoran para lxs que están en prisión, seguimos sospechando profundamente de estas mejoras. Sabemos que el objetivo sigue siendo el incremento del control social cada vez más siniestro, incluso si las técnicas se ablandan o se hacen más agradable al paladar. Sabemos que estas medidas, al tiempo que mejoran las condiciones para algunxs, simplemente sirven para justificar la represión más cruenta contra otrxs. El estado separa las ovejas de las cabras, mientras que lxs reformistas observan en silencio. Este mundo se basa en la prisión y el control social, y es sólo mediante la lucha contra este mundo y en contra del control en todas sus formas, que podremos encontrar momentos de libertad.

PRISIÓN DE LARGA CONDENA

Nos oponemos a la cárcel en todas sus formas, y seguimos escépticos a la división de lxs presxs en “políticxs” y otros. Sin embargo, el 11 de junio es un día específico de solidaridad con lxs presxs anarquistas de larga condena.  Al centrarse en el encarcelamiento de larga condena, queremos asegurarnos de que ningún compañerx sea olvidadx, incluso si llevan tras las rejas décadas. Pero cuando hablamos de prisión a largo plazo, no estamos haciendo referencia a un criterio específico, una duración de la pena o lo amplio del limbo (para nosotrxs, cualquier día que alguien pasa en la cárcel ya es demasiado tiempo). Más bien, queremos llevar la luz a aquellxs que han sido identificadxs por el estado como culpables e intransigentes, lxs que no estarán en la primera fila para un perdón mientras ciertos aspectos de la prisión no sean eliminados. Marius Mason, Marco Camenisch, Mónica y Francisco, entre otrxs, actúan como refractarixs, por quienes podemos probar varias propuestas para abordar el sistema penitenciario. ¿De dónde saldrá la propuesta para la iniciativa de su liberación? Las propuestas reformistas dejarán a lxs eco-incendiarixs, lxs saboteadores anti-nucleares, y lxs profanadorxs de las catedrales dentro de los muros de la prisión, condenadxs a unidades ampliadas de máxima seguridad.

SOLIDARIDAD LOCAL Y EN LA RED

Hemos trabajado para difundir la información, la inspiración y la solidaridad descentralizada con lxs presxs anarquistas de larga condena. La existencia de una red difusa de apoyo es vital tanto para la ayuda duradera a nuestrxs compañerxs presxs, como para el crecimiento de un movimiento subversivo. Es profundamente emocionante que esta red no sólo sea difusa, sino multiforme, ya que la solidaridad se expresa en muchas formas – desde los esfuerzos generalizados para recaudar fondos y apoyo con lxs prisionerxs, a los esfuerzos por vincularlos con las luchas en curso, acciones combativas que continúan la lucha contra la dominación y la destrucción ecológica.

Pero esta red no sólo puede expresarse en formas locales sin el riesgo de caer en el aislamiento o en la dependencia de la “comunicación” digital. Queremos experimentar con nuevas y flexibles formas de convergencia y de conversación con el fin de revitalizar la lucha y enriquecer nuestras discusiones. Como la revista Avalanche que argumenta a favor de una nueva coordinación anticarcelaria:

“Esta propuesta internacional no tiene por objeto la creación de una organización, sino de la apertura de espacios de intercambio, de conocimiento mutuo y debate. No dudamos que esto permitirá un mejor conocimiento de lo que está pasando en otros lugares, la creación de las condiciones para las intervenciones consideradas en la perspectiva de la solidaridad internacional y la lucha común, dar a luz a la coordinación temporal entre los diferentes conflictos y luchas, profundizar en la informalidad desde la cual, de acuerdo con las afinidades y proyectos, crear iniciativas. De esta manera, mediante el conocimiento mutuo de los proyectos de lucha, esta propuesta internacional tiene por objeto estimular “organizaciones ocasionales”, no con el objetivo de un crecimiento en la cantidad, sino de la calidad de la acción revolucionaria.”

Por estas razones, entre muchas otras, damos la bienvenida a la convocatoria de una convergencia en Washington DC este 11 de junio combinando una manifestación contra la Oficina de Prisiones con la ocasión para un encuentro para la discusión y el intercambio de ideas. Esperamos que esto vaya a crear nuevas coordinaciones de difusión, la acción local con la actividad coordinada, a nivel regional e internacional. Contra el intento de las iniciativas de lavado ecológico de la prisión, sabemos que las cárceles son fundamentalmente tóxicas para la vida humana: tanto por las condiciones sociales que las sostienen y crean, como por las toxinas reales que ensucian el terreno de una nueva propuesta de prisión de máxima seguridad en el condado de Letcher, KY. Una vez el Capital ha terminado la extracción de carbón de las cimas de las montañas, el Estado llevará a cabo la construcción de la prisión en un paisaje devastado.

11 JUNIO: CADA AÑO, EN TODAS PARTES, HASTA QUE LAS PRISIONES ARDAN Y NUESTRXS COMPAÑERXS CAMINEN LIBRES.

Esperamos que el 11 de junio revitalice la solidaridad con lxs compañerxs que afrontan las sentencias más largas y ganen impulso en contra de las jaulas donde se encuentran encerradxs. Las recientes luchas contra la expansión de estas jaulas continua demostrando las amplias posibilidades de la solidaridad. En situaciones de construcción de prisiones, tejiendo redes entre locales, residentes y presxs en las cuales resultarán perjudicadxs por la nueva prisión. O, en el caso de las huelgas de hambre contra las nuevas alas de máxima seguridad tipo-C en Grecia, colaborando con lxs presxs de diferentes grupos, radicales externos y familiares. El potencial de subvertir los planes del estado de reestructuración de las prisiones abre otro frente en la lucha, más allá del apoyo a compañerxs individuales y de la organización para apoyar a las revueltas carcelarias. Estas luchas están proliferando actualmente en los EE.UU., desde la oposición a la nueva cárcel juvenil en Seattle, o la construcción de las instalaciones de ICE en Gary, Indiana, a la lucha de la comunidad contra la prisión de máxima seguridad en el este de Kentucky. Vamos a enlazar estas experiencias junto con el fin de fortalecernos, estemos dentro o fuera de las cárceles existentes. Desafiar con éxito la reestructuración de las cárceles y la existencia la Máxima Seguridad y las Unidades de Gestión de Comunicaciones, en particular a través de la potencia combinada de la organización dentro y fuera de los muros, es un claro paso hacia la posiblidad de destruir las prisiones y la sociedad que las requiere.

La lucha contra las prisiones debe tomar muchas formas. Debe ser a la vez lento y constante y rápido e impredecible. Apoyar a lxs compañerox presxs requiere diligencia, paciencia y tiempo para crear relaciones reales. Nuestrxs compañerxs presxs se mantienen en lucha, y vamos a seguir apoyándolos y conspirando con ellos de cualquier forma que podamos. Pero también queremos atacar sin descanso a la infraestructura y a la lógica de las prisiones, para ser cómplices de las luchas dentro y contra las cárceles. El 11 de junio puede ser muchas cosas: una recaudación de fondos; una oportunidad para difundir estas palabras y crear conciencia; la oportunidad de conectarse personalmente con lxs presxs anarquistas a larga condena a través de carta o por teléfono; una acción para comenzar a luchar con determinación contra un proyecto de construcción de prisiones; un ataque; la oportunidad de encontrar una grieta en la estructura de la sociedad carcelaria y explotarla.

Ya sea por tí mismx o con un centenar de compañerxs, esperamos que tomen acción este 11 de junio: contra las prisiones, y en solidaridad con lxs presxs anarquistas de larga condena. Gracias por toda la solidaridad que muestran, por el 11 de junio o cualquier otro día. Lo significa todo.

 

June 11: International Day of Solidarity with Longterm Anarchist Prisoners

http://june11.org/

For June 11th, 2015, we emphasized transition in the struggle and in the lives of the prisoners we support. This year we’re focusing on a different kind of transition: the restructuring of the prison system and thus doubling down on opposition to Maximum Security, isolation, and Communications Management Units. High-security facilities are not new: for example, Communications Management Units isolated Daniel McGowan and Andy Stepanian for years. But now we are at a new juncture: there is both a fresh focus on the part of the authorities reorganizing prisons to maximize repression against long-term and combative prisoners, while simultaneously cutting costs. In response there has been a wave of resistance and revolt–in the streets and in the prisons. As this wave spreads organically, we feel impelled to contribute in support of our imprisoned friends and comrades.

Around the world, repression intensifies against anarchists, their comrades, and their families. The left-wing SYRIZA government in Greece continues the isolation of rebellious prisoners in the C-type maximum security prisons. The Spanish state attempts to criminalize anarchist solidarity through an “anti-terrorist” spectacle of raids, arrests, and show trials. Anarchists from Santiago to Kansas City face decades in prison for choosing the path of revolt and for their refusal to bow before pressure from the state. Everywhere we look: the state’s jaws clamp down on rebellion.

But all this cannot break our comrades or the spirit of our struggle. As Mónica Caballero and Francisco Solar are sentenced to twelve years in prison, anarchists respond to their persecution with smoke and shattered glass. As the Greek state levels its force against the families of the imprisoned comrades of the Conspiracy of Cells of Fire and condemns Nikos Maziotis to life in prison, fugitive comrade Pola Roupa attempts to hijack a helicopter to free the imprisoned fighters. As Osman Evcan and Eric King both fight the state’s attempts to starve them for their refusal to consume flesh, comrades mobilize to ensure that their demands are backed with acts of solidarity. As the Chilean state continues to arrest and imprison anarchists, an intransigent minority strikes back in vengeance. As the State of Ohio continues to restrict Sean Swain’s communications, those holding the controls find their names and addresses spread online. As the state constructs an “anti-terrorism” roundup in Belgium, the multiform struggle against prison society there continues, unflinching and defiant. As the United States prison system continues its brutal enforcement of white supremacy and the social liquidation of undesirables, prisons from Alabama to Nebraska face the flames of rebellion. Everywhere we look, the revolt against prison society deepens and spreads.

Increased Control Within Prison…

The movement towards absolute control within prisons is the state’s movement towards complete “security”: maximum and supermax security prisons, secure housing, isolation, control, and communication management units. In Spain, FIES; in Greece, C-type. Though they go by many names, they serve the same function. These institutions are an exaggeration of the tools and logic of prisons: complete isolation in small, windowless cells for 22-23 hours per day; restricted phone access; few, if any, write-outs. Non-contact visits means one might not touch another person for months or years. Guards, cameras, and mail censoring maintain constant surveillance. Erratic administrations and useless grievance procedures means pervasive uncertainty, indefinite punishment, and no recourse for one’s placement. Anarchist prisoner Sean Swain explains, “What you are experiencing is designed to be painful…to cause debility, dependence, and dread.” Greek prisoner Angeliki Spyropoulou wrote that “prison has always been built upon…submission of those who do not conform to the predefined standards of society and…domination aims at dissemination of fear.” This illuminates who these prisons are designed for.

Control units in the US are primarily populated by Muslim “extremists” (mostly young men entrapped by the FBI) and black and brown people labeled as gang members. There are also politically outspoken prisoners and rebellious “troublemakers.” What they have in common is that these are the people the state does not want communicating: with each other, or with the outside. Subversive communication and real relationships would be a threat to security. While in the US these control units are often justified by the threat of terrorist bogeyman, in other cases the motivations are more explicit. It is clear C-type prisons in Greece were created in response to combative anarchists, guerrillas, and other rebels.

While these facilities are intended to isolate and control rebellious populations, the inverse often results: instead of dampening the fires of rebellion, high security facilities spark powerful resistance. In 2013 30,000 California prisoners started an indefinite hunger strike followed by years of ongoing struggle, initiated by some prisoners confined to isolation in the maximum security Pelican Bay facility. They focused their demands on the intolerable conditions of the control unit, and their struggle contributed to minor but meaningful reforms to California’s procedures for solitary confinement. Isolation is now banned from federal juvenile facilities. Last year Greek prisoners engaged in a hunger strike for 48 days against the creation of the C-type prisons, anti-terrorism laws, and forced DNA sampling, ending in renewed indications of government capitulation. And earlier this year Fabio Dusco chose to reject the State’s attempt at neutralization and to fight against the conditions of his detention. Sean Swain has seen some of the deepest and darkest parts of the ODRC, yet still he continues to fight, laughing in the face of his censors. In defiance of the state’s attempt to silence and punish him, Marius continues to write and fight in defense of the earth, animals, and trans prisoners. In March at Holman prison, Alabama DOC’s notorious high security facility, an uprising took place in which a guard and the warden were injured, prisoners temporarily took control of some spaces, and one participant declared, “We’re tired of this shit, there’s only one way to deal with it: tear the prison down.”

…Increased control without prison

Even as governments around the world institute harsher forms of control within prisons, they spread glib platitudes about prison reform, community accountability, and the unmanageable size of prison populations. Prison reform has been in the air for several years now, due both to pressure from rebels and the resulting bad press, as well as an economic imperative: prisons are expensive and unwieldy, unfit for the lean, flexible new governmental and productive regime. Conservatives want to cut back spending, and the president has decided that prison is a human-interest issue. However, we know that the controlled shrinking of the prison system will not look like the liberation that some prison abolitionists dream of. Rather, it will advance a rationalization of control – cheaper, smaller prisons targeting the incorrigible, non-adaptive, and rebellious prisoners, alongside expanded surveillance and “smart” state intervention on the outside of the prison walls. Razor wire and guards are being replaced by GPS monitoring, strict probation requirements, “soft” policing, and privatized community security forces.

While we can’t deny our tenuous relief when daily conditions improve for those in prison, we remain deeply suspicious of these improvements. We know that the goal remains increasingly sinister social control, even if the techniques are softened or made more palatable. We know that these measures, while improving conditions for some, simply serve to justify the heaviest repression against others. The state separates the sheep from the goats, while the reformists look on silently. This world relies on imprisonment and social control, and it is only by fighting against this world and against control in all of its forms that we might grasp moments of freedom.

Long-term Imprisonment

We are opposed to prison in all of its forms, and we remain skeptical of dividing prisoners into “political” and others. June 11, however, is a specific day of solidarity with long term anarchist prisoners. By focusing on long-term imprisonment, we want to ensure that none of our comrades are forgotten, even if they’ve already been behind bars for decades. But when we speak about long-term imprisonment, we aren’t making reference to a specific criteria, a length of sentence or extended limbo (for us, any day that anyone spends in prison is already too long). Rather, we want to bring light to those who’ve been identified by the state as the most guilty and intransigent, the ones who won’t be first in line for a pardon as certain aspects of prison are phased out. Marius Mason, Marco Camenisch, Monica and Francisco, among others, act as reagents, by which we can test various proposals for addressing the prison system. Will such-and-such proposal lead to their release? The reformist proposals will leave the eco-arsonists, the anti-nuclear saboteurs, and the desecrators of cathedrals inside the prison walls, condemned to expanded maximum-security units.

Solidarity, local and networked

We have worked to spread information, inspiration, and decentralized solidarity with long-term anarchist prisoners. The existence of a diffuse network of support is vital to both durable aid to our imprisoned comrades and the growth of a subversive movement. It’s deeply exciting that this network is not only diffuse but multiform, with solidarity expressing itself in many forms – from widespread efforts to fundraise and support prisoners, to efforts to link them with ongoing struggles, to combative actions that continue the fight against domination and ecological destruction.

But this network can’t only express itself in local forms without risking either isolation or a reliance on digital “communication.” We want to experiment with new and flexible modes of convergence and conversation in order to revitalize the struggle and enrich our discussions. As Avalanche magazine puts it in their argument for a new anti-prison coordination:

“This international proposal doesn’t aim at the creation of some organisation, but at the opening of spaces of exchange, of mutual knowledge and debate. We won’t doubt this will permit a better knowledge of what is going on elsewhere, creating the conditions for interventions considered in the perspective of international solidarity and common struggle, to give birth to temporary coordination between different struggles and fights, to deepen the informality out of which, according to affinities and projects, create initiatives. In this way, through the mutual knowledge of the projects of struggle, this international proposal aims at stimulating “organisational occasions”, not with the aim of a growth in quantity but of the quality of revolutionary intervention.”

For these reasons among many others, we welcome the call for a convergence in Washington DC this June 11th, combining a demonstration against the Bureau of Prisons with an occasion for discussion and sharing of ideas. We hope this will create new combinations of diffuse, local action with coordinated, regional and international activity. Against the attempted greenwashing of prison initiatives initiatives, we know that prisons are fundamentally toxic to human life: both the social conditions that they sustain and create, and the literal toxins that litter the site of a newly proposed maximum security prison in Letcher County, KY. Once Capital finished stripping coal from mountaintops, the State moved in to build a prison on the ravaged landscape.

June 11: Every year, everywhere, until the prisons burn and our comrades walk free.

We hope that June 11 revitalizes solidarity for those comrades facing the longest sentences and builds momentum against the cages they’re locked in. Recent struggles against the expansion of these cages continue to demonstrate the expansive possibilities of solidarity. In situations of prison construction, by weaving together locals, residents, and prisoners who would both be harmed by a new prison. Or, in the case of the hunger strikes against the new C-Type maximum security wings in Greece, by knitting together prisoners from different groups, outside radicals, and family members. The potential of subverting the state’s plans for restructuring prisons opens another front in the struggle, beyond supporting individual comrades and organizing to help prison rebellions. These struggles are currently proliferating in the US, from the opposition to the new youth jail in Seattle or the construction of the ICE facility in Gary, Indiana, to the community fight against the maximum security facility in eastern Kentucky. Let’s link these experiences together in order to strengthen ourselves, whether we’re inside or outside the existing prisons. Successfully challenging the restructuring of the prisons and the existence of the Maximum Security and Communications Management Units, particularly through the combined power of organizing inside and outside of the walls, is a clear step towards the power to destroy prisons and the society that requires them.

The struggle against prisons must take many forms. It must be both slow and steady and fast and unpredictable. Supporting imprisoned comrades requires diligence, patience, and time to grow real relationships. Our imprisoned comrades remain in the struggle, and we will continue to support them and conspire with them in whatever ways we can. But we also want to relentlessly attack the infrastructure and logic of prisons, to become complicit with struggles inside and against prisons. June 11 can be many things: a fundraiser; an opportunity to spread tbe word and raise awareness; a chance to connect personally with longterm anarchist prisoners via letter or phone; an intervention to begin struggling determinedly against a prison construction project; an attack; a chance to find a crack in the structure of prison society and exploit it.

Whether by yourself or with a hundred comrades, we hope that you take action this June 11: against prisons, and in solidarity with long term anarchist prisoners. Thank you for all the solidarity you show, on June 11th or any day. It means everything.

 

 

 

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