Comunicado de la Distribuidora Anarquista Polaris

“Las dificultades que ponen nos hacen más fuertes, ante las adversidades nos conocemos más y cuanto más aprendemos a conocernos, más nos reímos de lo que habíamos creído insuperable. Si decidimos enfrentarnos al Estado es porque hace mucho tiempo decidimos dejar de vivir arrodillados/as”

– Francisco Solar

El 16 de diciembre, hace ya un par de semanas, centenares de agentes de distintos cuerpos policiales llevaban a cabo, de madrugada, varias redadas simultáneas en domicilios de compañeros y compañeras, locales anarquistas y centros sociales okupados de las ciudades de Barcelona, Manresa, Sabadell y Madrid, efectuándose finalmente 11 detenciones. La prensa acompañaba desde el primer momento, vomitando sus mentiras y exageraciones sobre nuestras/os compañeras/os, y orquestando todo el montaje. Se hablaba, de manera bastante confusa, de acusaciones de pertenencia a una presunta “organización con finalidad terrorista de carácter anarquista violento”, a la que hacen responsable de varios sabotajes contra cajeros automáticos en sucursales de entidades bancarias.

Sin más pruebas que unos cuadernos, el hecho de utilizar un servidor anticapitalista como Rise Up para su correo electrónico (algo que nosotras/os también usamos, ¿somos terroristas?) o algunos libros, estas/os compañeras/os son llevadas/os a dependencias policiales, y pasan a disposición judicial dos días después, cuando 7 de ellas/os son enviadas/os a prisión preventiva y separadas/os en distintas prisiones del Estado español, mientras las/os 4 restantes son puestas/os en libertad bajo medidas restrictivas como la obligación de fijar un domicilio o de comparecer en comisaría semanalmente.

Nosotras/os no vamos a caer tan bajo de hablar en los términos que nos impone los amos. Hemos visto esta clase de montajes represivos antes en Italia (el infame Proceso Marini o las más recientes operaciones como la Op. Osadía, Mangiafuoco, Ixodidae… contra distintos entornos anarquistas), Chile (Operación Salamandra, más conocida como Caso Bombas) o aquí mismo en el Estado español. No nos importa si son culpables o inocentes de los cargos que se les imputan, y es más, ¡si son culpables les apoyaremos aun con más fuerza! No obstante, no podemos negar que, hasta ahora, la única “razón” que parece existir para este nuevo golpe represivo no es otra que las ideas anarquistas que profesan nuestras/os compañeras/os, su actuar consecuente con las mismas y su solidaridad incondicional con otras/os anarquistas encarceladas/os.

Queremos reflexionar brevemente sobre la acusación que recae sobre ellas/os. Nos hablan de una “organización con finalidad terrorista de carácter anarquista violento”. Bien.

Terrorismo es el uso sistemático del miedo como instrumento de presión o coerción a fin de forzar a la población a simpatizar o apoyar una determinada causa, sea política, religiosa o de otra índole. Según esta definición, terrorista es el Estado que usa a su policía y a sus mecanismos para echar de sus casas a familias sin recursos, para perseguir, acosar y encerrar en CIE a personas migrantes por no tener papeles, o para asesinarlas y torturarlas en las fronteras europeas, o para enjaular a quienes le plantan cara. Terroristas son los bancos, que amenazan con embargos, que chantajean y estafan con total impunidad mientras los talegos se llenan de pobres. Terroristas son los jueces, fiscales y demás leguleyos sin escrúpulos, que aplican unas leyes a todas luces injustas y pretenden darnos lecciones. Terroristas son los ejércitos de la OTAN, a los que nuestro Estado también patrocina, y que bombardean ciudades enteras para el genocidio humanitario de la Democracia occidental. Terrorista es el fascismo, que aupado por el Estado y los poderes fácticos, resurge disfrazado en toda Europa para volver a alimentar la xenofobia, la homofobia, el Patriarcado y otras formas de discriminación, y tratar de contener las revueltas y levantamientos que afloran en respuesta a un sistema que, enfermo terminal, parece decidido a arrastrarnos con él al abismo.

El Estado posee el monopolio de la violencia, y cualquier respuesta a éste que se salga de los inofensivos parámetros de la protesta pacífica e institucionalizada, es automáticamente señalada, criminalizada y perseguida. Día a día, de este mundo se derivan grandes dósis de violencia, necesarias para mantener el orden y estabilizar la economía, y no renunciaremos a nuestro derecho natural a defendernos y a atacar primero a todo aquello que mantiene aquello que nos roba la vida.

Nos llaman violentas/os, pero romper escaparates de oficinas estatales, multinacionales y bancos, sabotear cajeros y otras máquinas e infraestructuras, bloquear con fuego las arterias de las ciudades, las autopistas, las vías del tren etc. para interrumpir el “flujo sanguíneo” de trabajadoras/es, consumidoras/es y mercancías que permite seguir latiendo al destrozado corazón de este sistema asesino, atacar a los despreciables seres que han decidido dedicar sus tristes vidas a proteger la propiedad privada y la desigualdad de ella derivada, no es violencia. Es justicia, un asomo de empatía, cuando la apatía y la indiferencia son más violentas que cualquier protesta.

Como hemos dicho antes, no dejaremos al Capital infiltrarse en nuestro lenguaje. Ni somos pacifistas, ni somos bienpensantes ciudadanas/os entusiasmadas/os con reformar esta sociedad. Somos anarquistas, odiamos al Estado, al Capital y a sus instituciones, representantes, defensores y falsos críticos, y nos posicionamos al lado de quienes luchan, con todos los medios posibles y dentro de sus posibilidades, por acabar con la Dominación en todas sus formas, y avanzan, con el corazón en un puño, hacia la tierra de los deseos imposibles y las insurrecciones durmientes.

Porque sabemos que se avecinan tiempos difíciles. Reformas legislativas y nuevas tecnologías de control social así lo atestiguan. No obstante, la rabia crece y en paralelo muere nuestro miedo, mientras la fuerza y convicción de nuestras/os compañeras/os nos empuja y nos hace ir más allá, haciendo de la solidaridad una declaración de principios.

¡Solidaridad con las/os detenidas/os de la Operación Pandora!
¡Solidaridad con Mónica Caballero y Francisco Solar, presas/os desde hace más de un año y acusadas/os de los ataques del Comando Mateo Morral!
¡Por la extensión de la revuelta y las negaciones!
¡¡Rabia y Conciencia!!

Distribuidora Anarquista Polaris

[Pontevedra]

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